La organización social del pueblo sesotho es simple pero muy distinta a la occidental.
Tradicionalmente los clanes, es decir los grupos que conforman la estructura de poder de la sociedad se organizan alrededor de “personas clave”. Estos personajes clave son hombres, algunas mujeres, y también espíritus.
Los "badimo" son antepasados, algo así como muertos vivientes, con poderes metafísicos, que aun tienen una capacidad de “mandar” a través de señales, imponiendo cánones de conducta en los vivos y cuya voz es respetada entre la comunidad.
Evidentemente que estas costumbres ancestrales chocan con las nuevas estructuras políticas y las nuevas formas de administración que se imponen ahora.
El municipio o distrito (council) está sufriendo una transformación acelerada y desequilibrada y existe una gran confusión para tomar decisiones políticas y de gestión.
La sociedad arcaica conformada por la autoridad de los jefes (chiefs) de clanes y los muertos vivientes se mezcla con un grupo de figuras impuestas por un sistema de organización extraño: funcionarios públicos corruptos y asignados políticos por el gobierno, sin un proceso o sistema electoral abierto y sin espacio para la convierten la legitimidad de los alcaldes en una anécdota dudosa.
Un Sotho no comprende el concepto de votos y derechos individuales y de participación ciudadana en las finazas públicas del ayuntamiento de un sistema democrático. Un Sotho concibe la política en términos de familia y linaje.
Los Sotho se unen y relaciones y organizan en base a los linajes de clanes, que se van organizando en subgrupos de “descendientes de” y comunidades que respetan al chief y al clan por encima del alcalde (District counsellor).
Por ejemplo, la información que buscamos para hacer el perfil de la comunidad, que alimenta las estadísticas sobre crecimiento de población, defunciones y partos, enfermos y usos de la tierra, no la encontramos en la oficina de estadísticas, en los censos o en el catastro como debería ser. Es el chief el que conoce cuantos niños han nacido este año, cuantas vacas han robado o se han vendido y cuantos vecinos han muerto de SIDA.
Estos linajes en clanes que regula el chief desde hace generaciones, sirven para regular los derechos de propiedad del ganado, las dotes familiares, las herencias, los títulos de propiedad de la tierra e incluso para resolver conflictos internos entre miembros de la comunidad, respetando la “voz” de los “muertos vivientes”, es decir los cánones de los badibos y de los chiefs.
Con esta organización arcaica de clanes y linajes, las figuras políticas que recomienda el proyecto en el que trabajo: el consejo municipal, el administrador catastral, el recaudador fiscal o el auditor público…son extraños personajes impuestos tan absurdos como los bodimos para nosotros.
En esta foto estoy con las “fuerzas vivas” de la comunidad de Phorosane en Mokhotlong: secretarios y alcaldes, la “guardabosques” con la falda blanca, la policía, el “chief” con sus botas Katiúskas envuelto en sus mantas de Mohair y su ayudante con el gorro de marinero y la bolsa de plástico attaché en mano con las “partidas de nacimiento oficiales”, y….supongo que…algunos badibos sueltos que no salen en la foto.
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