jueves, 5 de febrero de 2009

Rasca donde no pica

El pastor Miguel Trillo me contó que hace algunos años estuvo con los Basutos del altiplano de Lesotho. El formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua Basuto. Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando.
El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:
- Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.
Y sentenció:
- Pero rasca donde no pica.

Adaptación mía de un cuento de Eduardo Galeano, “El libro de los abrazos”

No hay comentarios:

Publicar un comentario