viernes, 6 de febrero de 2009

Karl May el Impostor

En el lecho del desfiladero, los jinetes echaron pie a tierra, en silencio se hicieron paso entre el ganado hasta el arroyo.

Montañas a lo lejos y en la media distancia. Nada más. Espejismo de calor. Se metió la pistola en el cinturón y luego puso rumbo al este. Maseru, estaba a unos cincuenta kilómetros en línea recta. Tal vez menos. Diez horas. Doce. Los pies ya le dolían. Le dolía la pierna. El pecho. El brazo. El río se alejaba a sus espaldas. Ni siquiera había bebido un poco….

Este paisaje es como un espejismo. Solo falta que aparezca Winnetou, el jefe de los apaches mescaleros cabalgando por la llanura. Falta el vaquero Old Shatterhand con traje de ante con flecos en las mangas y el sombrero tejano.

Dicen que Kart May, el escritor alemán de novelas de aventuras del salvaje oeste era un impostor porque jamás puso un pié en América.

Después de recorrer la extensa llanura de Maputsoe (Berea Plateu) en la frontera con Sudáfrica, estoy casi seguro de que estuvo en Lesotho.

Falta la música country también la música country, me falta a todas horas….

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