Los africanos, me cuenta Mpopo, no tienen la idea de lo que es el progreso histórico como en Occidente. Aqui no se ordena la historia y los sucesos de forma consecuencialista, conducidos a un propósito concreto.
En África no gastamos mucho tiempo ordenando los acontecimientos en previsión, haciendo planes o especulando sobre el futuro, ya que las posibilidades de que se cumpla lo que esperamos son muy reducidas.
Karen Blixen, ceunta una anécdota muy gráfica sobre su cocinero Kikuyu:
Su memoria para recordar y asimilar las recetas y los ingredientes es asombrosa. No sabe leer, ni tampoco habla inglés, así que un libro de recetas de cocina no tiene ningún valor para él. Sin embargo, fue acumulando todo lo que le enseñamos con la ayuda de su personal sistema de ordenación y categorización de la información y el tiempo en su cabeza, que yo nunca comprendí muy bien.
Fue asignando nombres a las recetas que aprendía según los sucesos especiales del día en que las aprendió. Así que el libro en su cabeza tenía recetas como “la salsa del rayo que partió el árbol” o el “guiso del caballo gris que se murió.
Evidentemente que el guiso no se hace con carne de caballo, es solamente que él lo aprendió el día en que se murió el caballo.
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