sábado, 14 de marzo de 2009

Sueño con Bacon


Esta mañana me he despertado con ansiedad. Amaneció una hora mas tarde que de costumbre y en la madrugada, por primera vez en muchas semanas, no se escuchaba el murmullo de los palomos en la acacia que rodean mi casa de Maseru.

Después de tomar un café, con el desconcierto a cuestas, bajo por la calle Recoletos y me dirijo al museo del Prado con la ilusión de un niño que va a ver a su padre después de muchos meses.

Con la intriga de saber qué ha pasado, camino en la mañana de sábado por las calles de Madrid inundadas por las primeras luces de primavera.

Con una mezcla de desconcierto e ilusión de encontrarme de nuevo con el universo oscuro de Bacon, me demoro rodeando el Jardín Botánico, luego ojeo el periódico en la arboleda del paseo del Prado, distrayendo mi indecisión.

Bacon es un retrato de las tinieblas y he visto suficientes tinieblas este mes y tenía ganas de reencontrarme con la reconfortante burguesía madrileña después de unas semanas agotadoras en África.

Al entrar en el Prado, mis pupilas, después de meses en la luz cegadora Africana tardan en adaptarse a la tenue luz del claustro románico.

¡Se confirman mis sospechas! La monstruosidad de las criaturas indefinibles gritando y retorciéndose, con sus bocas carnívoras y sus caras desfiguradas y sus miembros mutilados y sus formas animales parecen salidas del Corazón de las Tinieblas de Conrad.

El estilo de Bacon es seña de identidad y casi todos sus detractores le acusan de ser incluso obvio y previsible, de ser impetuoso, directo y fácil en su estilo. Enjaula a las criaturas aullando en su marco un lado sensible humano que el espectador no puede dejar recordar con compasión.

El dolor en sus cuadros es incluso complaciente, tiene algo de procedimiento o trámite burocrático, como la rutina que suscitan las vacas degolladas colgando en fila de a una en el matadero ilustradas en sus obras.

Sin embargo, a pesar del horror y las monstruosidades, cuando uno se acerca a sus cuadros, Bacon es seductor e imprevisible. Tiñe la piel de sus retratos de lavandas y turquesas, te hace flotar sobre un abismo de veladuras y cuando mas adormecido estás en esta balsa...

Me despierto del sueño profundo de un golpe y escucho el arrullo de los palomos en la acacia de Maseru.

domingo, 8 de marzo de 2009

Katisukas, la identidad de los Herd boys




Van saliendo datos y cifras interesantes de nuestro estudio. Cada familia Basotho de las montañas tiene de promedio unas 6 cabezas de ganado vacuno (Vacas) y aproximadamente 20 ovejas o cabras. El cuidado de este ganado se le confía a los niños herd boys, que pasan un año conduciendo el ganado por las montañas. Según los datos, se estima que hay unos 70,000 Herd boys, niños pastores en Lesotho.

Los sesotos hablan de una “economía moral” de los pastores adolescentes, que siguiendo los ritos de iniciación, se aventuran en las montañas durante meses y han servido de ejemplo a la fundación de la nación sesoto: la diligencia, el ayuno, la soledad en las montañas, el sacrificio y un ejemplo de liderazgo.

Además, cuidar ganado es la actividad que se asocia a la mayoría de edad, a los rituales de independencia, que conducen a los niños a través de la adolescencia a su la adultos.

La manta basoto y las botas de goma de lluvia katiuskas son las señas de identidad de los “niños pastores” de Lesotho.

La manta basotho les protege del frío y además constituye un verdadero símbolo de su “status” con un valor sentimental y significado cultural.

Las botas de goma, son baratas, impermeables y molonas.

Parece ser que el origen de la palabra de las botas de goma Katiuskas también tiene que ver con la identidad de un personaje. “Katiuska” es una zarzuela del compositor Pablo Sorozábal (1897-1988) cuya protagonista rusa Katia, diminutivo de Ekaterina, llevaba unas botas altas. La protagonista le dio nombre a las botas.
Los niños pastores sesotos, envueltos con sus mantas de lana y sus botas Katiuskas le dan una identidad estrambótica a este país, perdido de la mano de Dios.

Galbraith y Magic Johnson NBA star




Estoy releyendo uno de los libros que más me impresionó durante la época de estudiante: La “Sociedad Opulenta” del profesor J. K. Galbraith. “The Affluent Society”. Escrita en 1952 en el contexto optimista post New Deal, hace algunas observaciones preocupantes.

Escribe que la pobreza no constituye una
“massive affliction [but] more nearly an afterthought”
. No constituye una “aflicción masiva” suena demoledor. La palabra afterthought tampoco me inspira mucha confianza. La pobreza como una reflexión o explicación posterior y subsecuente? Querrá decir que uno solamente después de haber sentido en sus carnes la pobreza se puede explicar en qué consiste? O esta invitando a lso pobres a reflexionar?

El Dr. Galbraith es uno de los más ilustres críticos del sistema capitalista y estuvo profundamente preocupado e indignado por los núcleos aislados de pobreza. En el libro, el Dr. Galbraith se atreve a clasificar a los pobres en dos categorías:
Unos, los pobres que llama “insulares” y los define en función de dónde viven, con ejemplos geográficos (hace referencia a los pobladores de West Virginia).
La otra categoría es la “pobreza de casos” que define como algo asociado a las características intrínsecas del grupo de población o grupo social que las padece: los deficientes mentales, los incapaces sociales, aquellos con tasas altas insostenibles de reproducción, es decir los que fornican sin control y los alcohólicos o los analfabetos.

“commonly and properly related to [such] characteristics of the individuals so afflicted [as] mental deficiency, bad health, inability to adapt to the discipline of modern economic life, excessive procreation, alcohol, insufficient education.”

Me asombra con que ligereza utiliza un argumento de “selección natural” como explicación, en el “darwinismo social”. Todas estas “causas” de pobreza que menciona el Dr. Galbraith, no son solamente causas, son sus consecuencias.

Puedo comprender que en las encuestas a los paisanos de Butha Buthe, como hemos visto en las entradas anteriores, confundan las manifestaciones con las causas y aparecen respuestas de la pobreza/riqueza como “lots of money in the bank”. Pero eso son manifestaciones, no causas!!! Me resulta mas difícil admitir que Galbraith sufra la misma confusión.

La multimillonaria estrella de la NBA Magic Johnson, Anthony Perkins; el famoso Bates de psicosis de Hitckock; Nestor Almendros el director de Días de cielo; el escritor cubano Reinaldo Arenas, Keith Haring, abuelo del grafismo del arte contemporáneo, Isaac Asimov bioquímico ilustre y prolífico escritor de ciencia ficción y divulgador científico. Ninguno murió pobre. Los enfermos de HIV SIDA no son “pobres” porque están enfermos, como sugiere JKG.

La pobreza no es una manifestación, es una causa: no tener acceso a una educación si quieres estudiar, no poder solicitar un crédito si quieres plantar sorgo, no poder recibir un tratamiento si tienes tuberculosis.
Tanto si leéis el libro de Galbraith, como si no lo leéis; pro favor no cometer el mismo error que él.

Trickling Mountain Brooklets



















En realidad, la desesperada situación económica obligó a Lesotho a vender el agua a su único vecino Sudáfrica (Afrol News Pottinger, 1996).

“Lesotho used to be an oasis of freedom in the middle of apartheid South Africa; now it's an oasis of poverty. The small kingdom however has one resource promising increased welfare for all: trickling mountain brooklets”.

“Trickling mountain brooklets”, es una linda combinación de palabras, que además en inglés produce una onomatopeya: imita el sonido de aquello que describe. Además su significado es metafórico.

Brooklets
es una corriente de agua producida por una fuente natural en el valle de un río pequeño.

Trickling es un verbo que describe una sucesión de gotas de agua que convergen y confluyen en un arroyo.

Las consecuencias sociales y ecológicas de la construcción de la presa, como gotas de "oro blanco", han ido sucesivamente convergiendo poco a poco en un arroyo de desesperanza cada vez que cambian las estaciones.

Según nuestran nuestras encuestas, mas de la mitad de los pobladores de esta región, no tiene agua potable en su domicilio. En la estación de invierno, las lluvias lo inundan y en la estación de verano tienen que desplazarse a pié decenas de kilómetros cada día para encontrarla. Cuando llueve no se puede arreglar y cuando deja de llover ya no hace falta.

La Presa de Katse

 
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jueves, 5 de marzo de 2009

El Oro Blanco y el Orange River

La joya mas preciada de Lesotho, el “reino de las montañas”, es el oro blanco. Así llaman en Lesotho al agua, un recurso abundante que cruza el continente africano a lo largo de más de 2000 kmtrs desde las cumbres heladas de Mokhotlong, a unas millas del Océano Indico, hasta la desembocadura en el Océano Atlántico en Alexander Bay, cerca de Ciudad del Cabo.

Los manantiales de las montañas del Drakensberg son la fuente del río Senqú, el Nilo del Kalahari. El curso del histórico Orange River, hace de frontera entre Lesotho y Sudáfrica y Namibia.

Hoy el delta y los valles del río orange son cuna de famosos vinos surafricanos.
Hemos pasado el día en una hacienda de viñedos con un estilo de posada lusitana del Alentejo y hemos tomado un porto excepcional.

Sin embargo, la reputación del río viene de antes y de fuente muy distinta. El río Orange fue la frontera que marcaba la lucha entre razas y culturas a lo largo de varias guerras entre colonos holandeses, el ejército inglés, Boers, Afrikaaners, bantués, sesotos, etc. Durante siglos, el río fue el teatro de un conflicto continuo alimentado por oleadas sucesivas de emigrantes: del norte y del sur, negros y blancos, cruzando la frontera en busca de tierras fértiles, de minas de diamantes y oro, o de refugio de la sefaquane huyendo de la guerra.

El Tratado del Agua en 1986 entre los gobiernos de Lesotho y Sudáfrica establece el pago de unos “royalties” fijos por la venta de agua a SA y otros impuestos variables derivados del turismo y otras actividades en el área.

Además, la planta hidroeléctrica permitiría a Lesotho no depender de importación de energía para autoabastecerse. Esto era la teoría, la realidad otra distinta.