
Turner, pinta el río Tamesis tal y como lo describe Joseph Conrad, como el umbral de la civilización, la puerta de occidente y la antesala del viaje al corazon de la tinieblas.
Londres, como bien describe en el primer párrafo del libro, era la ciudad mas grande y poderosa del mundo al finalizar el siglo XIX. Al finalizar un siglo de progreso, empujado por la revolución industrial, ¿qué idea mas precisa de la civilización y el imperio se podia hacer un occidental que sentarse a pie del puerto comercial mas transitado, origen y destino de las materias primas de las colonias que abastecían la revolución indistrial y epicentro de las rutas del imperio ? Que idea mas solida de la sofisticación del progreso que mirar el tráfico en el río de los cargos de las colonias, al calor de un brasero de carbón, energia motor de la industria, saboreando un te de la colonias de Ceilán, bajo el reino imperturbable de la Reina de Inglaterra. Africa, al otro lado, aunque solo fuese por contraposición y por desconocimiento era evidentemente el epicentro del horror.
El libro, Heart of Darkness, proyecta una imagen distorsionada de Africa como si fuera el "otro mundo", eso otro mundo antítesis de Europa y de la civilización, el reverso del progreso, un lugar donde el refinamiento y la sofisticación de la inteligencia de Europa sucumben a la bestialidad triunfante del horror de la selva y la decadencia.
El libro comienza en el río Thameiss a orilla tranquilas descansando pacificamente
"El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de la marea.
El estuario del Támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de un interminable camino de agua. A lo lejos el cielo y el mar se unían sin ninguna interferencia, y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subían con la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares, en los que resplandecían las botavaras barnizadas. La bruma que se extendía por las orillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente. La oscuridad se cernía sobre Gravesend, y más lejos aún, parecía condensarse en una lúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo".
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