
Hace unas semanas alguien, después de leer un capítulo que yo he escrito de un libro , que era excesivamente teórico y que no hacía referencias a ejemplos concretos de mi experiencia personal.
Fue el mejor consejo que me han dado desde hace tiempo. Desde que llegué a Lesotho no hago mas que pensar en eso y a diario los ejemplos se suceden y se van agolpando en mi cabeza, como esperando en una sala de espera para que los escriba.
El libro utiliza conceptos abstractos y teóricos para describir fenómenos que suceden en los países menos industrializados.
Por ejemplo, trata el concepto de resiliencia, que no se utiliza en la economía y que tiene una capacidad ilustrativa magnífica. El concepto, explica de forma muy gráfica la capacidad de adaptación de una sociedad a unas normas y políticas externas (programas y proyectos) impuestos por “expertos” externos como yo, que como predicadores, intentamos implantarlas en las instituciones locales sin tener en cuanta la idiosincrasia cultural, económica, religiosa, tan dispar y distinta como la de Lesotho.
La resiliencia o capacidad de adaptación de un país a la globalización es un factor positivo para la el desarrollo de ese país, siempre y cuando "trasmisión o transferencia y la absorción" se haga de forma equilibrada y respetuosa. Debe existir un equilibrio entre lo externo (global) que se esta importando absorbiendo y adaptando; y un respeto a las características particulares y las tradiciones y costumbres autóctonas que existen en el país.
Yo entiendo que la resiliencia consiste en esa capacidad de integrar lo bueno externo con lo bueno propio. La etimología de la palabra resiliencia viene del verbo latino resilio, que aunque literalmente significa “saltar hacia atrás”, tiene una connotación de “soportar agresiones externas”.
La acepción que me interesa la tomo prestada de la ecología, en donde resiliencia es la capacidad de los ecosistemas (comunidades de seres vivos) de absorber y soportar fuertes agresiones y perturbaciones externas. También en psicología, se usa para referirse a la capacidad de las personas o comunidades para sobreponerse al impacto producido por un cambio traumático y su aptitud para recuperarse durante una época de cambios dramáticos.
Por lo tanto resiliencia, es un apalabra que viene como anillo al dedo para explicar cómo un país, se adapta a unas normas, preturbaciones en su sistema arcaico, retos e impactos externos derivados de la globalización y los integrarlos de forma equilibrada con sus costumbres ancestrales.
Esto viene a resumirse como un equilibrio entre lo de fuera y lo de dentro, lo endógeno y lo exógeno, entre costumbres ancestrales informales y nuevas normas formales externas que permitan el progreso y la supervivencia de un pueblo en vez de la aniquilación.
Uno de los ejemplos que se agolpan en la sala de espera es el caso del Rey Moshoshoe de Lesotho del que ya he contado en otras entradas. La explicación de porqué un pastor de ganado se convirtió en rey de un pueblo esta estrechamente relacionado con la resiliencia.
A Moshoeshoe le toco vivir en un periodo de transformaciones, en el que su pueblo aislado del mundo se vio acosado continuamente por amenazas externas de todo tipo.
Sacó a su pueblo del horror de la guerra de la Difaquane, hizo la guerra cuando tuvo que hacerla y la paz cuando su pueblo la necesitó. Supo escoger los mementos adecuados para hacer alianzas con los pueblos más poderosos y aduló a los zulúes y regaló ganado a los Ndebelo para templar gaitas con las etnias agresivas invasoras vecinas. Trató por todos los medios de evitar la guerra con los Bóerrr; y siempre que pudo, buscó sin someterse a ellos, alianzas estables con los británicos a los que siempre consideró el ejército más poderoso en la región.
Moshoeshoes se adaptó a los cambios que estaban sucediendo y aun muy joven como se puede apreciar en el dibujo de 1833, acogió en su reino de las montañas a los misionarios franceses de la Sociedad misionera y Evangélica de París, para estudiar y entender de primeras fuentes las costumbres occidentales y poder comprender la mentalidad y las exigencias de los británicos invasores.
De los misioneros aprendió a modernizar su ejército con tecnologías externas, caballos y armas y a combinarlas con sus tácticas defensivas tradicionales usando las montañas como fortaleza defensiva y refugio.
Hombre de gran dignidad, inspiró confianza y respeto dentro y fuera de su reino en las montañas. Un carácter de temperamento fuerte y orgulloso y una voluntad firme para lidiar con las sublevaciones internas.
Pero sobre todo Moshoesho fue un realista, a quien no le pudo el egoísmo ni la avaricia, ni la ambición de poder. Conocedor de las limitaciones de su pueblo, fiel a las creencias éticas y religiosos de su etnia; llevó a cabo una razonable política de resiliencia que evitó la aniquilación del pueblo sesotho, a pesar de sucumbir finalmente con mucha dignidad a los ingleses.
Todo un ejemplo, en un continente con una historia adornada de figuras de dictadores sanguinarios.
Igual que entonces, hoy el país esta acosado por amenazas externas: una economía sudafricana que absorbe la migración de mano de obra barata en las minas, un comercio local inundado por el “dumping” de precios de minoristas taiwanes, una única industria ligera textil de exportación de capital exclusivamente chino que se aprovecha de la lana y la materia prima locales y se lleva los márgenes sin escrúpulos, la inversión externa en infraestructura del gobierno chino que busca desesperado materias primas en Africa para alimentar a la población creciente de china en el mundo y; por último, la presión de los donantes y organismos internacionales externos como ONU, GTZ, USAID, la Comisión Europea, El banco Mundial, ansiosos de imponer y exigir a Lesotho “democracia” y “reglas”.
La semana pasada hablabamos de la "estrategia" de cooperacion para el desarrollo de China. Parece que cooperan para el desarrollo excusivamente suyo y si llega a mejorarse alguna PMA de cooperacion aquella seria solo por suerte.
ResponderEliminarNo hay proyectos del "Commercio Justo" en Lesotho?
Y por desgracia los lideres de la "chess board" internacional hoy no gozan las habilidades diplomaticas de un rey del pueblo africano minusculo hace casi 200 años.
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