jueves, 26 de febrero de 2009
Air time o el tiempo en el aire
Hace pocos años aun, tenía la impresión de que el mundo era mucho más sencillo. Pensaba que era dueño del tiempo y que podía manejarlo a mi antojo.
Antes, con bastante vanidad, me sentía capaz de enfrentarme a cualquier problema por complicado que fuera. Pero me voy dando cuenta de que no tengo la fuerza de King Kong. Estos anuncios publicitarios de teléfonos que venden tarjetas de pago, que aquí se llama “air time”, me lo recuerdan cada rato. Parecen avisarte para comprarle tiempo a la vida. Esta sensación tan común de que en África el tiempo transcurre más despacio es desconcertante.
Cabaña Basoto Rondavel
La típica casa rural basota, el Rondavel, esta construida con una amalgama de paja mezclada con caca de vaca.
Esta foto es del archivo de la Campbell Collection. The Lesotho Higlands 1931
Basuto Hat
El símbolo nacional de Lesotho es el Basuto Hat. De paja y con la misma forma cónica que los tejados de la construcción de vivienda rural típica de Lesotho: el Rondavel.
Recargando
Muchos alcaldes llegan a la reunión depués de horas y horas de viaje desde los lugares mas remotos en la montaña. Recargan sus teléfonos porque no tienen electricidad en su aldea.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Butades y La mirada del marino

Después de leer las palabras del marino ciego Holman al borde del abismo, estoy mas convencido de que los ciegos no viven en la más absoluta oscuridad.
"uno cree que los ciegos lo ven todo negro. Nada mas lejos de la realidad! Desde que me levanto por la mañana, hasta que me quedo dormido estoy absorto en una densa, amarillenta niebla que lo cubre todo…
¡Ah!, ¡ojalá pudiera disfrutar placidamente de una única magnífica noche absolutamente negra!"
Borges, también ciego, dixit
La oscuridad es fuente de inspiración para un artista, convierte la discapacidad en un privilegio que le permite desarrollar los otros sentidos para echar a volar la imaginación.
La oscuridad de una ceguera es un "catalizador" de todos los demás sentidos: potencia la memoria como fuente de inspiración. La vida, tanto como el arte y la literatura, son frutos de la memoria y la imaginación, Sin ellos, no es posible ninguna forma de representación.
El artista describe la realidad, en un dictado de lo que ve su imaginación, es la voz de alguien que camina entre la espesura de la noche descubriendo y recordando mas allá de lo visible y de lo olvidado. Igual que el navegante ciego Colman deambula por el “abismo borroso” y oscuro del Drakensberg iluminando la noche con sus recuerdos.
El cuadro de la ilustración de arriba es de Joseph-Benoît Suvée «Butades o el origen de la pintura» (1791). Representa a una joven corintia que traza en la pared la sombra de su amante, a punto de partir a la guerra. Dibuja los trazos en ausencia de su amante, anticipando su dolor pro la ausencia con la memoria.
Este cuadro es una metáfora que evidentemente atribuye a la memoria, la misma que ilumina la noche del ciego Holman, y no a la percepción, el origen de la pintura.
Mi padre, también un marino como Holman y un gran artista, ha pintado retratos en casa desde que yo era niño. Recuerdo a la gente, la gran mayoría desconocidos, en casa sentados impacientes en el "taburete" posando frente al caballete como modelos para un retrato. Esto es uno de los mas nitidos recuerdos de mi infancia: un desconocido con el gesto torcido sentado en un taburete en el salón de mi casa escudriñado por la mirada absorta y concentrada de mi padre.
Yo mientras, daba vueltas alrededor de la escena mirando de reojo al modelo y al artista. Recuerdo la incomodidad y el sentimiento de impaciencia y vulnerabilidad de los modelos, casi siempre mujeres y niños. Pero sobre todo me llenaba de admiración la mirada concentrada de mi padre. ¿Cómo podría hacer para mirar al modelo y mirar al lienzo mientras traza una línea?. Quizás esta sea una de las lecciones más importantes de mi vida. Es imposible fijar la mirada en los dos sitios simultáneamente.
Ese instante en el que despegas la mirada del modelo y la conduces al lienzo es un momento de transito entre la realidad corpórea de fuera y la “oscuridad y el abismo” irreal de la memoria de dentro del artista.
Aunque el modelo esté frente al pintor, no se puede mirar en el momento en el que hace la marca en el lienzo. Siempre hay un ligero retraso, un vacío, que puede estar fundado en ese abismo insondable de la memoria: un salto que conduce de la realidad a la ficción, el mismo salto que separa al ciego Holman del vacío.
Todo artista es ciego respecto a la realidad en algún momento y eso explica la mirada absorta de mi padre cuando yo era pequeño.
Ese momento mágico de transición, el instante de ceguera es fundamental porque cabalga en la memoria.
La capacidad de ver y de hacer visible está habitada por la ceguera.
Todos los que han perdido la visión reconstruyen la realidad apresuradamente antes de que desaparezca.
Sospecho que los que no somos ciegos, pero que metafóricamente hablando perdemos la visión a menudo, deberíamos tomar ejemplo. Este fin de semana subiré al anfiteatro a ver qué pasa.
¡Ah!, ¡ojalá pudiera disfrutar placidamente de una única magnífica noche absolutamente negra!"
Brindar con la concha de una lapa al borde del abismo

Uhkhalamba es el nombre local de la cordillera Drankensberg, la mas alta de África del Sur. Una formación montañosa de valles con pendientes muy pronunciadas, cimas inaccesibles, erosionados por temperaturas extremas y tormentas imprevisibles de viento y nieve. Sin vegetación y sin caminos de acceso su aspecto es dramático y los Zulus la llamaron Uhkhalamba, que significa “linea de lanzas”.
James Holman, el marino ciego y aventurero del dibujo, cuenta como en el punto mas alto de la montaña del Drakensberg, al llegar al borde del precipicio lugar llamado "el anfiteatro" en la foto, primero brindó por el rey George III con aguardiente en una concha de ostra, y a continuación dictó a su ayudante:
“En mi vida, jamás me he sentido tan seguro como ahora, contemplando la escena del abismo borroso a mis pies.”
lunes, 23 de febrero de 2009
James Holman, el explorador ciego
domingo, 22 de febrero de 2009
El tamesis, Conrad y el umbral de la locura

Turner, pinta el río Tamesis tal y como lo describe Joseph Conrad, como el umbral de la civilización, la puerta de occidente y la antesala del viaje al corazon de la tinieblas.
Londres, como bien describe en el primer párrafo del libro, era la ciudad mas grande y poderosa del mundo al finalizar el siglo XIX. Al finalizar un siglo de progreso, empujado por la revolución industrial, ¿qué idea mas precisa de la civilización y el imperio se podia hacer un occidental que sentarse a pie del puerto comercial mas transitado, origen y destino de las materias primas de las colonias que abastecían la revolución indistrial y epicentro de las rutas del imperio ? Que idea mas solida de la sofisticación del progreso que mirar el tráfico en el río de los cargos de las colonias, al calor de un brasero de carbón, energia motor de la industria, saboreando un te de la colonias de Ceilán, bajo el reino imperturbable de la Reina de Inglaterra. Africa, al otro lado, aunque solo fuese por contraposición y por desconocimiento era evidentemente el epicentro del horror.
El libro, Heart of Darkness, proyecta una imagen distorsionada de Africa como si fuera el "otro mundo", eso otro mundo antítesis de Europa y de la civilización, el reverso del progreso, un lugar donde el refinamiento y la sofisticación de la inteligencia de Europa sucumben a la bestialidad triunfante del horror de la selva y la decadencia.
El libro comienza en el río Thameiss a orilla tranquilas descansando pacificamente
"El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de la marea.
El estuario del Támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de un interminable camino de agua. A lo lejos el cielo y el mar se unían sin ninguna interferencia, y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subían con la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares, en los que resplandecían las botavaras barnizadas. La bruma que se extendía por las orillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente. La oscuridad se cernía sobre Gravesend, y más lejos aún, parecía condensarse en una lúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo".
La idea de progreso lineal
Los africanos, me cuenta Mpopo, no tienen la idea de lo que es el progreso histórico como en Occidente. Aqui no se ordena la historia y los sucesos de forma consecuencialista, conducidos a un propósito concreto.
En África no gastamos mucho tiempo ordenando los acontecimientos en previsión, haciendo planes o especulando sobre el futuro, ya que las posibilidades de que se cumpla lo que esperamos son muy reducidas.
Karen Blixen, ceunta una anécdota muy gráfica sobre su cocinero Kikuyu:
Su memoria para recordar y asimilar las recetas y los ingredientes es asombrosa. No sabe leer, ni tampoco habla inglés, así que un libro de recetas de cocina no tiene ningún valor para él. Sin embargo, fue acumulando todo lo que le enseñamos con la ayuda de su personal sistema de ordenación y categorización de la información y el tiempo en su cabeza, que yo nunca comprendí muy bien.
Fue asignando nombres a las recetas que aprendía según los sucesos especiales del día en que las aprendió. Así que el libro en su cabeza tenía recetas como “la salsa del rayo que partió el árbol” o el “guiso del caballo gris que se murió.
Evidentemente que el guiso no se hace con carne de caballo, es solamente que él lo aprendió el día en que se murió el caballo.
Mpopo y los palotes del tiempo

En Lesoto, a los blancos se les llama Lojhooa, que es una mezcla de jefe, boss, extranjero y no tiene una connotación despectiva.
- Para los Lojhooa, me explica muy serio mi colega Mpopo, el tiempo es como un conjunto de números. Unos “palotes” ordenados en fila, como esos árboles que bordean la carretera, uno detrás de otro conduciendo el progreso hacia un esperado encuentro final.
Los blancos piensan que van conduciendo con el coche de la vida a la misma velocidad constante siempre hacia adelante, con una certeza inquebrantable en el tiempo que circula el coche entre cada árbol, seguros de saber la distancia entre cada mojón, entre cada uno de los palotes.
Los blancos están cómodos con su idea del tiempo que transcurre como un camino en línea recta hacia el progreso con palotes uniformes, que se suceden con continuidad y que está regada de esperanza en el encuentro del final: el futuro.
Para un Lojhooa la travesía acaba con la muerte y para los blancos, morir, no es algo cotidiano como para nosotros los africanos. La esperanza de vida de un blanco es larga y los palotes se suceden con regularidad sin encontrarse con la muerte a diario como aquí. Aquí en Africa enterramos a algún familiar cada viernes, día de funerales, como una ceremonia cotidiana. El final del camino, el palote es imprevisible y la distancia entre ellos desconcertante.
En Africa, el tiempo no se mide en palotes. Nuestra vida, no tiene fechas marcadas con palotes regularmente distribuidos. Nosotros nombramos el tiempo por los sucesos extraordinarios que van sucediendo y ordenamos el tiempo en función de lo que va ocurriendo que es imprevisible.
Por ejemplo, mi nombre es Mpopo. Es el nombre de un pájaro que se le apareció a mi madre en la ventana de la clínica el día que yo nací.
Los Palos, los números y la caligrafía

En el leguaje Sesoto, la palabra que significa “número” es Paló. Un palo es una ralla vertical, como los palotes que usábamos en el cuaderno de caligrafía para donde aprendemos los números en el jardín de infancia. En español, un palote, un palo también equivale a una unidad numérica.
No hay forma más gráfica de explicarlo.
sábado, 21 de febrero de 2009
Los deseos de entender y dominar

"Existe una diferencia entre conocer otros pueblos…resultado del entendimiento, la compasión, el estudio y el análisis cuidadoso; y el conocimiento como instrumento de una campaña global de autoafirmación.
Hay, después de todo, una profunda diferencia entre el deseo de entender con el propósito de coexistir y ensanchar horizontes y el deseo de dominar con el fin de controlar".
Lectura: Edward Said, Orientalism
Música: Fluvios, Hadouk Trio
viernes, 20 de febrero de 2009
el hombre invisible
En libro de H. Wells, el hombre invisible, es una metafora del estigma y la marginación que sufren "los invisibles", los marginados, "los distintos", los enfermos de SIDA, los negros...por una sociedad que se incomoda y está siempre predispuesta a la sospecha, a la desconfianza y colocar la letra escarlata en la espalda hasta de los huerfanos.
El Hombre invisible IV
Mporosane es una población de unos 5 mil habitantes distribuidos por las aldeas del valle de Thaba. Celebramos la reunión en la escuala, la única edificación que puede albergar a mas de 40 personas juntas en el valle. A esta misma aula de la escuela acuden a diario literalmente mas de 400 niños huerfanos de padres muertos por el SIDA. La escuela no tiene profesor, tiene una asistente social, una señora risueña que se llama Ms. Mampho (en la foto sentada con los niños).
Las estadísticas oficiales han contabilizado mas de 100,000 niños huérfanos de SIDA en Lesotho. Con la natalidad tan alta, el número de huérfanos invisibles es aun mas abrumador aun que el de padres fallecidos de SIDA.
Los niños huérfanos de la foto al menos tienen a Ms Mampho que se encarga de su vaso de leche diario. Ella tampoco ha sabido decir cuantos niños hay en la escuela, ni cuando se han muerto sus padres, ni cuantos hombres y mujeres han pasado a ser "invisibles" en el valle, ni entiende lo que son los registros, ni las partidas de nacimiento, ni me puede explicar dónde hay estadísticas oficiales de defunción.
Si os fijaís con atención (esquina de arriba a la izquierda de la foto del aula) mientras nosotros tratabamos de encontrar cifras oficiales en la oficina de la municipalidad, Mrs Mampho se ha quedado dormida sobre el pupitre, cualquiera le reprocha nada...
Las mareas de la luna

Amélie Oksenberg Rorty escribió en 1983:
"Es fundamental....nuestra habilidad para comenzar conversaciones continuas, poniéndonos a prueba unos a otros, descubriendo suposiciones ocultas, cambiando de opinión porque hemos escuchado la voz de nuestros colegas. Los lunáticos también cambian de opinión, pero lo hacen en función de las mareas de la luna y no en función de lo que han escuchado, o realmente aprendido de las preguntas y objeciones de sus amigos".
A.O. Rorty, "Experiments in Philosophical Genre: Descartes' Meditations," pp. 545-565
Los invisibles II
Mientras protesto al Alcalde porque no existen estadisticas confiables de salud y población en la Alcaldía, van entrando en la parroquia poco a poco todos los miembros de la comunidad para entregar la información que hemos solicitado sobre sus aldeas. Las coloco todas sobre la mesa y al azar he fotografiado una de las documentos que ha traido el chief de la aldea de Bokong.
Esta hoja escrita a mano con burretachos es el único registro oficial que existe de las defunciones en la aldea de Bokong durante el primer semestre del año pasado. En la columna de la derecha se pueden leer en inglés las causas: "2 x pain in the chest", "2 x T.B." (tuberculosis), todas las "causas", me cuenta el alcalde, son las accepciones diversas o manifestaciones del SIDA HIV que ha hecho el chief sin ayuda de un diagnóstico medico, sin pasar por un centro de salud. Argumento Demoledor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







