viernes, 23 de enero de 2009

Dios Sabe lo que hace



Las orillas del alma de cualquier africano están bañadas por 3 mareas místicas que se suceden e intercalan para dar forma a un mundo espirutual insondable:

El primero es el mundo real visible que le rodea por fuera: las personas, los animales, las jirafas y los rebocks, los baobas y las anacondas y el okra. También los objetos inanimados claro, es decir todo aquello equivalente a "la lealtad a tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera," que decía Pessoa.

El alma del africano está inundada también por otra marea espiritual: la de los antepasados,
"la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres", una deuda heredada de generaciones que ya no están fisicamente pero que han dejado un legado de deberes, que les hace vivir y sentir como si los muertos se sentasen a comer okra con ellos todos los días y participasen en su vida real a diario conduciendo el destino de los hombres.

Pero además, el día que la ola de los difuntos no llega al alma, está la marea de los espíritus. Aunque son mucho mas independientes y no vienen a diario a comer Okra a tu casa, estan en todas partes y viven dentro de cada ser.
Los espíritus pasean por la orilla de su alma como si fuesen gente crunzando constantemente la calle, una calle misteriosa e inaccesible a todos los pensamientos, pero "imposiblemente real, evidente, y desconocidamente evidente, con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres" como decía Pessoa en la Tabaqueria.

Por encima de todas estas mareas está Dios.

Pessoa lo sabía. Cada mañana al ir al colegio en Durban se encontraba con camiones y autobuses con mensajes subliminales y trascendentales escritos en el parabrisas y en los guardabarros: "Dios te ve" "Dios es grande" o "Dios sabe lo que hace".

Pessoa es lo mas cercano a Dios, quizás por eso dedicó su vida profesional a escribir slogans y mensajes subliminales en una compañia de publicidad en Lisboa.


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