
Esta mañana me he despertado con ansiedad. Amaneció una hora mas tarde que de costumbre y en la madrugada, por primera vez en muchas semanas, no se escuchaba el murmullo de los palomos en la acacia que rodean mi casa de Maseru.
Después de tomar un café, con el desconcierto a cuestas, bajo por la calle Recoletos y me dirijo al museo del Prado con la ilusión de un niño que va a ver a su padre después de muchos meses.
Con la intriga de saber qué ha pasado, camino en la mañana de sábado por las calles de Madrid inundadas por las primeras luces de primavera.
Con una mezcla de desconcierto e ilusión de encontrarme de nuevo con el universo oscuro de Bacon, me demoro rodeando el Jardín Botánico, luego ojeo el periódico en la arboleda del paseo del Prado, distrayendo mi indecisión.
Bacon es un retrato de las tinieblas y he visto suficientes tinieblas este mes y tenía ganas de reencontrarme con la reconfortante burguesía madrileña después de unas semanas agotadoras en África.
Al entrar en el Prado, mis pupilas, después de meses en la luz cegadora Africana tardan en adaptarse a la tenue luz del claustro románico.
¡Se confirman mis sospechas! La monstruosidad de las criaturas indefinibles gritando y retorciéndose, con sus bocas carnívoras y sus caras desfiguradas y sus miembros mutilados y sus formas animales parecen salidas del Corazón de las Tinieblas de Conrad.
El estilo de Bacon es seña de identidad y casi todos sus detractores le acusan de ser incluso obvio y previsible, de ser impetuoso, directo y fácil en su estilo. Enjaula a las criaturas aullando en su marco un lado sensible humano que el espectador no puede dejar recordar con compasión.
El dolor en sus cuadros es incluso complaciente, tiene algo de procedimiento o trámite burocrático, como la rutina que suscitan las vacas degolladas colgando en fila de a una en el matadero ilustradas en sus obras.
Sin embargo, a pesar del horror y las monstruosidades, cuando uno se acerca a sus cuadros, Bacon es seductor e imprevisible. Tiñe la piel de sus retratos de lavandas y turquesas, te hace flotar sobre un abismo de veladuras y cuando mas adormecido estás en esta balsa...
Me despierto del sueño profundo de un golpe y escucho el arrullo de los palomos en la acacia de Maseru.
La exposición de Bacon ha estado muy bien. Cuándo vuelves?
ResponderEliminarMiguel, soy Roberto Alberto. Qué buenos todos tus comentarios. Mejor que un documental. Además éste último demuestra que escribes y describes mejor que muchos críticos de arte. El fin de semana que viene estaremos en Madrid porque tengo de nuevo un cuadro expuesto en Mada Primavesi. Espero que andes por allí, poder veros a Feli ya ti y tomarnos algo juntos. (Interesante la obra de tu padre)
ResponderEliminarUn abrazo Miguel
Hola Miguel!
ResponderEliminarSoy Roberto. ¿qué tal tus aventuras por Trinidad? esperaba con mucha ilusión poder verte en mi inauguración el 17 de septiembre en Madrid pero me creo que tus obligaciones profesionales lo ponen ciertamente difícil. además Feli me ha dicho que lo habéis dejado. Esperoque estés bien dentro de lo complicado que son siempre estas cosas. Para Almudena y para mí sigues siendo una de esas personas especiales que uno conoce muy de vez en cuando y que te hacen sentir bien en todo momento, te transmiten serenidad y lo pasas en grande a su lado. Esperamos poder seguir manteniendo contacto contigo porque te queremos, así que te dejo mi número y mi email para cuando quieras:
605 722 443 roberto.alberto@hotmail.com
Escribe y dime una dirección a donde mandarte un catálogo. Y, ah! expongo en una galería de Vigo en navidad ..por si te viene mejorque quedemos por allí.
Muchos ánimos y fuerte abrazo de nuestra parte. Cuídate amigo. Nos vemos pronto
Roberto