
Van saliendo datos y cifras interesantes de nuestro estudio. Cada familia Basotho de las montañas tiene de promedio unas 6 cabezas de ganado vacuno (Vacas) y aproximadamente 20 ovejas o cabras. El cuidado de este ganado se le confía a los niños herd boys, que pasan un año conduciendo el ganado por las montañas. Según los datos, se estima que hay unos 70,000 Herd boys, niños pastores en Lesotho.
Los sesotos hablan de una “economía moral” de los pastores adolescentes, que siguiendo los ritos de iniciación, se aventuran en las montañas durante meses y han servido de ejemplo a la fundación de la nación sesoto: la diligencia, el ayuno, la soledad en las montañas, el sacrificio y un ejemplo de liderazgo.
Además, cuidar ganado es la actividad que se asocia a la mayoría de edad, a los rituales de independencia, que conducen a los niños a través de la adolescencia a su la adultos.
La manta basoto y las botas de goma de lluvia katiuskas son las señas de identidad de los “niños pastores” de Lesotho.
La manta basotho les protege del frío y además constituye un verdadero símbolo de su “status” con un valor sentimental y significado cultural.
Las botas de goma, son baratas, impermeables y molonas.
Parece ser que el origen de la palabra de las botas de goma Katiuskas también tiene que ver con la identidad de un personaje. “Katiuska” es una zarzuela del compositor Pablo Sorozábal (1897-1988) cuya protagonista rusa Katia, diminutivo de Ekaterina, llevaba unas botas altas. La protagonista le dio nombre a las botas.
Los niños pastores sesotos, envueltos con sus mantas de lana y sus botas Katiuskas le dan una identidad estrambótica a este país, perdido de la mano de Dios.
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