La caca de la vaca es asunto sagrado en Lesotho. Las mujeres, sobre todo si están embarazadas, se pasean siempre que pueden sobre caca de vaca. Se usa como combustible, sustitiyendo a la leña en las cocinas rurales; se usa también para impermeabilizar los techos en algunas areas rurales.
Como símbolo de fertilidad, la mierda de vaca tiene un valor indiscutible, ya que se usa como abono en agricultura. Pero también se ha convertido en parte de la mitología de la evolución y el renacimiento del pueblo Suthu, la etnia más numerosa de Lesotho.
La mitología local cuenta cómo un monstruo Kholumolumo devoró a todos los seres vivos que habitaban el mundo. Para escapar del festín carnívoro del monstruo, una mujer embarazada aterrorizada, se embadurnó el cuerpo con cagarrutia de vaca (Cow dung) y se tiró al suelo embarrado para pasar desapercibida. El demonio, satisfecho con su comida, no la víó y regresó a las montañas para hacer la digestión.
Poco después, cuenta la leyenda, la mujer alumbró aun un niño, Ditaolane, que con el tiempo se convirtió en jefe guerrero de poderosa fuerza capaz de matar al monstruo. Ditaolane abrió en canal con su lanza la barriga del bicho y liberó a todos los seres que se había tragado, hombres, niños y animales que regresaron a la vida para convertirlo en mitológico liberador del pueblo Sotho.
El poder de Ditaloane fue creciendo, su hambre también, admirado y venerado, cada vez tenía más hambre, comenzó devorando vacas y al final terminó por devorar a todos los seres que habitan el mundo… Historia muy habitual en un continente de tiranos dicatadores.
Sin embargo, el protagonista de nuestro cuento hoy no es un dicatador, ni el monstruo Kholumolumo, ni siquiera es la mujer, sino la caca de vaca.
!trae mierda de vaca, que se necesita suerte por aquí!
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